autoconocerse

¿Qué es conocerse a uno mismo? ¿En qué medida podemos conocernos a nosotros mismos? ¿Qué puede aportarnos? Conocerse a uno mismo es el inicio y el final, pero ¿qué es conocerse? De entrada ya puede sonar extraño, a no ser que uno tenga consciencia, porque ésta es la capacidad de verse desde fuera, de lo que Aristóteles llamaba auto-distanciamiento. Si existe esa dualidad en mí, puede haber alguien que conoce, y alguien que es conocido, aunque sean uno mismo.

“Imagínese un jardín con cien clases de árboles, con mil variedades de flores, con cien especies de frutas y otros tantos géneros de hierbas. Pues bien: si el jardinero de este jardín no conoce otra diferenciación botánica que lo ‘comestible’ y la ‘mala hierba’, entonces no sabrá qué hacer con nueve décimas partes de su jardín, arrancará las flores más encantadoras, talará los árboles más nobles o los odiará y mirará con sus malos ojos. Así hace el lobo estepario con las mil flores de su alma. Lo que no cabe en las casillas de ‘hombre’ o de ‘lobo’ ni lo mira siquiera. ¡Y qué de cosas no clasifica como ‘hombre’! Todo lo cobarde, todo lo simio, todo lo estúpido y minúsculo, como no sea muy directamente lobuno, lo cuenta del lado del ‘hombre’, así como atribuye al lobo todo lo fuerte y noble sólo porque aún no consigue dominarlo.” El Lobo estepario, de Herman Hesse

Este fragmento leído por Jesús Ranchal Sirvent he querido acompañarlo a la reflexión precisamente por aquellas palabras de Antonio Muñoz Molina:

“La literatura nos enseña a mirar dentro de nosotros y mucho más lejos de nuestra mirada. Es una ventana y también un espejo”.

Pero Montaigne va más allá, y viene a decir en cierto modo lo contrario:

“Prefiero comprenderme a mí mismo más por mi propio estudio que por la lectura de Cicerón… Cualquiera que recuerde la violencia de su ira pasada y el extremo de excitación al que ésta le habrá llevado, verá su fealdad mejor que a través de Aristóteles, y la odiará más. Cualquiera que recuerde el mal que ha sufrido y el que le ha amenazado, así como los acontecimientos triviales que han hecho cambiar su ¡estado de ánimo, se prepara por tal procedimiento para los cambios futuros y para la comprensión de su condición.» Ensayos, III, 13

De alguna manera, aquí Montaigne expresa hasta qué punto de nada sirve leer a otros o buscar fuera, si uno no mira dentro y, sobre todo, observa sus propias acciones individuales, a través de sus actos, reacciones, pasiones…

Por mi parte, creo que el auto-conocimiento se nutre de dentro y de fuera, porque inmanencia y trascendencia coinciden. En realidad, a través de mirar el mundo, nos miramos a nosotros mismos, y cuando profundizamos dentro de nosotros, podemos comprender mejor la vida y el mundo.

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES A…

Jesús Ranchal Sirvent, por aportar una vez más su fantástica locución al Pozo de Tales.

RECOMENDACIONES

  • Ensayos, de Montaigne
  • El lobo estepario, de Herman Hesse
  • Película “El guerrero pacífico”

CRÉDITOS MUSICALES DEL PODCAST EL POZO DE TALES (música libre de derechos extraída de Musopen.org)

  • Dos leyendas, segunda parte de la Predicación a los pájaros de san Francisco de Asís, de Franz Liszt
  • Sonatina in C, Op. 36 no. 1, de Muzio Clementi
  • Sonata para piano a cuatro manos en C mayor, por W.A.Mozart
  • Semper Fidelis, de John Philip Sousa
  • Danza Húngara para piano a cuatro manos, de Brahms

OTROS CRÉDITOS:

  • IMAGEN: Papa Pic, Flickr, Licencia de Atribución no comercial

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