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¡Encuentra tu súper-poder y regálalo al mundo!

¿Por qué dedicamos tanto tiempo desde niños a aprendernos de memoria hechos históricos, ríos o escritores, y a desarrollar diversas habilidades de todo tipo, y apenas dedicamos tiempo y dinero a descubrir nuestro potencial y conocer las motivaciones más hondas que nos mueven y llenan? Descubrir el talento que tenemos es probablemente la mejor inversión que podamos hacer a lo largo de la vida. Ahora bien, ¿cómo se hace? ¿Y cómo saber cuál es nuestro súuper-poder?

¿Tenemos uno o varios talentos?

Con este tema ocurre algo parecido a cuando se habla de amor, ¿existen las medias naranjas, el amor en letra mayúscula? Mi opinión es que el que se ha enamorado, dice que sí, y el que nunca ha sentido que alguien era LA persona, dirá que no hay un amor para cada uno. Lo mismo con el talento: si uno no ha encontrado algo que le apasione intensamente, que le haga poder decir “he nacido para hacer esto”, es difícil que crea en el Talento en mayúscula. ¿Quizá eso signifique que el talento único o las medias naranjas son excepciones para unos pocos? ¿O será que la predisposición a creer en algo hace que lo veamos, y cuando no creemos en ello, no lo vemos? Sea como sea, las personas que han encontrado su elemento, su vocación, su talento, o como quiera uno llamarle, expresan la enorme felicidad que esto les ha supuesto, igual que un enamorado que dice sentir un antes y un después en su vida. Por tanto, ¿por qué cerrarse a la posibilidad de vivir algo gratificante que nos pueda colmar de felicidad?

¿Cómo saber qué talento tenemos o descubrir el talento de un hijo o alumno?

Siguiendo con la analogía del enamoramiento, parece igual de ineficiente obsesionarse y crearse altas expectativas sobre ello como cerrarse en banda a la posibilidad de que suceda. En ambos extremos, cegados por nuestras ideas de la mente, desconectamos de la experiencia del momento, y por tanto es difícil que podamos decir “ahá”, “heureka”, “lo encontré”. El afán por conocer liberar nuestro potencial y motivación no deben confundirse con la idealización de un encuentro perfecto con el trabajo de nuestras vidas. Crearnos altas expectativas acerca de la felicidad o la plenitud personal no nos ayuda a lograrlas, sino que nos hace encerrarnos en nuestras fantasías mentales. La manera de encontrar el talento, como ocurre con el amor, consiste simplemente en estar preparado. Es decir, que no se puede hacer nada para provocarlo, pues no depende de nuestro control racional, que tanto nos gusta muchas veces, y que alimenta esta sociedad de consumo, donde todo lo que quiero parece que pueda comprarlo con dinero. Si quieres ver un Murillo, debes darle un carrillo, como dice el refrán popular. El talento se descubre cuando uno trabaja con constancia y no deja de escuchar afuera, de estar conectado con el presente, para poder recibir de fuera “el feedback” de lo que hemos hecho: la respuesta de los demás, del mercado, de las circunstancias… Sería algo similar a lo que hace el científico: formula teorías, y después experimenta y observa lo que dice la realidad, para poder sacar conclusiones y seguir investigando.

Es precisamente en la danza entre actuar y escuchar, como un baile acompasado entre nosotros y la vida, donde surge la inspiración, el “ahá” que nos hace decir, si estamos preparados y creemos en ello, “esto es lo que llevo toda la vida buscando, y ahora lo comprendo; esto sí que sabe a felicidad.”

Y es maravilloso cuando uno encuentra un trabajo que le hace feliz, teniendo en cuenta que -al menos en nuestro sistema actual y en la gran mayoría de los casos- vamos a necesitar trabajar el resto de nuestra vida si queremos sobrevivir económicamente. Por eso, encontrar nuestro talento es un gran hallazgo para la vida. Como decía Cabral “cuando una persona ama lo que hace, está benditamente condenada al éxito“. Sobre ello profundizo más en un antiguo artículo sobre la señal inequívoca del entusiasmo para conocer nuestro camino en la vida.

¿Cómo sacar partido a nuestro “superpoder”?

En todas las historias de súper-héroes que conozco, hay varios elementos comunes que creo que también le ocurre a cualquier persona con su talento:

  • Es algo que hace bien
  • Los demás reconocen su habilidad
  • Aporta valor a la sociedad
  • Les cuesta aprender a gestionarlo, para que no se convierta en un peligro y pueda ser canalizado positivamente

Sobre este último punto, creo que la forma de sacar partido a nuestro super-poder es precisamente conseguir que no se ponga en nuestra contra ni en la de los demás, y por ello es esencial, primero de todo, conocerlo y comprenderlo bien, y en segundo lugar, aprender a gestionarlo. Por ejemplo, supongamos que una persona adora bailar pero resulta que en su día decidió estudiar farmacia y trabaja en la farmacia familiar. Cuando se da cuenta de lo que realmente es “lo suyo”, piensa que es demasiado tarde, porque tiene hijos a los que mantener y ya tiene una edad como para ponerse a estudiar para ello. En ese caso, puede centrarse en lamentarse por no poder bailar profesionalmente, o pensar que ha perdido toda su vida en la farmacia por culpa de que sus padres en su día le inculcaron que estudiara carrera universitaria, o centrarse en el presente y disfrutar de ese descubrimiento para llenar su vida con una nueva afición por las tardes. Pongo este ejemplo en negativo porque creo que ayuda a darse cuenta de que no estamos nosotros para nuestro talento, sino éste para nosotros. Si las herramientas que la vida nos pone delante para ser felices las convertimos en una carga, entonces estamos dejando que sean las circunstancias las que definan nuestra realización personal, en vez de capitanear nosotros nuestra propia vida y nuestra felicidad. Nuestro talento se convertirá en algo gratificante para nosotros y valioso para el mundo si primero lo aceptamos tal y como viene, como parte de nuestro contexto personal concreto, y nos centramos en aprovechar sus beneficios en vez de esclavizarnos a su antojo y alimentar nuestro ego con un sentimiento de grandeza caduca.

Libro recomendable:

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One Response to El talento propio, ese descubrimiento que te cambia la vida

  1. […] El talento propio, ese descubrimiento que te cambia la vida […]

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