pensar filosofia falacias

Muchas veces hablamos de cómo nos intenta manipular la prensa o algún político, pero tenemos un potencial enemigo mucho más cerca de nosotros todos los días, que somos nosotros mismos, capaces de desarrollar grandes teorías para justificarnos y sentirnos mejor. ¿Cómo desmantelar esas trampas que nos hacemos? ¿Cómo aprender a pensar de una manera razonable?

El pensamiento no es para todo, ya que muchas veces decidimos con las emociones o basados en la confianza en otra persona, pero la clave es llamar a las cosas por su nombre, y que cuando utilicemos argumentos racionales sean válidos y no absurdos. Esto nos capacita y además aumenta nuestra confianza en nosotros mismos, el que sepamos utilizar la lógica.

No nos enseñan a pensar en el colegio, quizá merecería la pena tener una asignatura, ¿o ya nacemos pensando bien por naturaleza? En realidad, todos los días recibimos inputs del exterior, de comentarios de otros, de libros, de la publicidad… que nos impulsan a coger hábitos mentales, patrones de pensamiento que a veces elegimos de forma consciente y otras incorporamos inconscientemente. Merece la pena pararse a detectarlos y empezar a tomar las riendas de nuestro pensamiento.

Algunos ejemplos de falacias que usamos muchas veces sin darnos cuenta:

  • La generalización apresurada. Este sofisma consiste en inducir algo sin datos suficientes, por ejemplo: Pierre es bastante antipático y como Pierre es francés, concluimos que todos los franceses son antipáticos. Esto lo hacemos también con nosotros mismos y con la vida, por ejemplo, cuando concluimos que no se nos da bien un deporte solamente cuando lo hemos practicado una vez y nos ha salido mal.
  • Petición de principio. Concluimos algo a partir de una premisa que no está demostrada, y que es la propia conclusión. Por ejemplo, si decimos “confío en Pablo porque siempre dice la verdad”.
  • Plurium interrogationum. Esta falacia se traduce del latín como “de las muchas interrogaciones”. Consiste en utilizar muchas preguntas para llevar a una conclusión. Las preguntas a veces esconden afirmaciones que si no se examinan pueden contener premisas que nos traguemos sin analizar previamente.
  • Efecto dominó o pendiente resbaladiza. Sacamos conclusiones catastróficas y extremas de un simple hecho, con lo cual nos produce miedo y no damos ningún paso. Esto lo utilizan otros para manipular, pero a veces lo usamos nosotros como excusa porque realmente no queremos hacer algo, o todo lo contrario, y queríamos hacerlo pero el mal uso del pensamiento nos aleja de nuestra meta porque el miedo nos paraliza.
  • Argumento falaz “ad hominem”. Este argumento se basa en la idea de que algo es falso porque lo dice una determinada persona

Hay muchas más falacias lógicas, pero la clave es empezar por detectarlas y sobre todo desarrollar técnicas mentales para aprender a pensar de una manera lógica y adecuada, cuando queramos utilizar esta herramienta al menos, la de nuestra mente. En las próximas semanas seguiremos profundizando en esto, en cómo sí pensar, en técnicas para desarrollar y detectar un pensamiento coherente.

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