elefante-encadenado

Ya explicaba en otra ocasión en este blog que los elefantes que de pequeños han estado atados a una estaca, cuando crecen siguen pensando que no podrán soltarse, y ni siquiera lo intentan. Esto también ocurre con las personas. Eso nos ocurre a todos alguna vez, que los miedos se convierten en enemigos de nuestro desarrollo, y nos atan a viejos fracasos que a día de hoy no representan quiénes somos. Por ejemplo, puede que hace años fracasases hablando en público y entonces ahora pienses que no puedes hacerlo, o que tu relación de pareja no funcionase y pienses que siempre te ocurrirá lo mismo.

Hay personas que tuvieron un fracaso profesional y no se atreven a volver a intentarlo, y es que hay determinados miedos que nos hemos creado a partir de malas experiencias de hace tiempo, pero la única manera de deshacernos de ellos es enfrentarlos, porque si no nuestra mente se convertirá en nuestro peor enemigo, y lo que necesitamos es que sea una aliada hacia nuestro éxito y desarrollo personal y profesional.

“No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla.” Thomas Alva Edison, inventor de la bombilla

Una de las actividades que hacemos los coaches en las empresas son las actividades de team building al aire libre, donde los directivos se suben a los árboles, se dejan levantar en el aire por un grupo de compañeros y superan sus miedos, saliendo de su zona de confort y aumentando su confianza en sí mismos y en sus equipos.

Siempre aconsejo que uno se rete un poco a sí mismo, pero sin forzarse, es decir, que se trata de pequeños pasos, para salir de la zona cómoda, pero no llegar a sobre-pasar la línea de la zona de pánico. Lo que está en medio es la zona de aprendizaje y creatividad, para la cual es necesario superar los miedos y desafiarse a uno mismo, potenciando la voluntad y el coraje.

Valiente no es el que nunca ha tenido miedo, sino el que se enfrenta a él y consigue superarlo.

¡Entrénate con pequeños miedos, para cuando vengan otros más grandes!

Cada vez que nos enfrentamos a pequeños miedos que tenemos, estamos entrenándonos para otros más grandes. Si se quiere dar un gran salto, como un salto profesional por ejemplo, o un cambio de país o la creación de una nueva empresa, se necesita hacer cada día pequeños saltos, como enfrentar una conversación incómoda, romper el miedo a hablar en público o superar las heridas de una vieja relación.

-Aquí puedes ver más cuentos que pueden inspirarte, como el del elefante de Jorge Bucay, basado en esta anécdota sobre el comportamiento de estos animales.

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